San Judas Tadeo, apóstol: su vida, su familia y sus viajes
Un hombre con varios nombres
Cuando los Evangelios enumeran a los doce apóstoles, Judas no siempre aparece con el mismo nombre. San Lucas lo llama "Judas de Santiago" (Lucas 6,16; Hechos 1,13). San Mateo y San Marcos lo llaman Tadeo (Mateo 10,3; Marcos 3,18). San Juan, para que nadie lo confunda con el traidor, lo llama "Judas, no el Iscariote" (Juan 14,22). La Iglesia siempre ha entendido que se trata de un solo hombre: San Judas Tadeo.
Es difícil imaginar lo que significaba llevar el mismo nombre que Judas Iscariote. Durante siglos, al parecer, muchos cristianos simplemente lo pasaron por alto. Quizá por eso está tan cerca de los olvidados y de los que nadie toma en cuenta.
¿Qué significa Tadeo? Nadie lo sabe con certeza. El Papa Benedicto XVI señaló que puede venir de una palabra aramea que significa "pecho", es decir, alguien de corazón grande o magnánimo, o que puede ser una forma abreviada de un nombre griego como Teodoro, "don de Dios". De cualquier modo, le queda bien.
De la familia del Señor
San Marcos cuenta que la gente de Nazaret nombraba a "Santiago, José, Judas y Simón" entre los "hermanos" de Jesús (Marcos 6,3), palabra que en aquel tiempo y lugar significaba parientes cercanos. La tradición sostiene que Judas era hijo de Cleofás y de María de Cleofás, la misma María que estuvo al pie de la cruz (Juan 19,25). Eso lo hace primo de nuestro Señor. El antiguo historiador Hegesipo, citado por Eusebio, cuenta que los nietos de Judas, "el hermano del Señor", fueron llevados ante el emperador Domiciano, le mostraron sus manos callosas y fueron enviados a casa como simples campesinos.
La pregunta en la Última Cena
Judas habla una sola vez en los Evangelios. En la Última Cena preguntó: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?". Y Jesús respondió con una promesa para todo el que lo ama: "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él" (Juan 14,22-23). Más sobre este momento.
Llevando el Evangelio (tradición)
Después de Pentecostés, dice la tradición, Judas fue a Judea, Samaria, Siria, Mesopotamia y Persia, muchas veces junto con San Simón el Zelote; por eso los dos apóstoles comparten fiesta. Una antigua historia lo relaciona también con el rey Abgar de Edesa, que fue sanado y abrazó la fe, y con una imagen del rostro de nuestro Señor. Por eso a San Judas se le representa tan a menudo con un medallón que lleva el rostro de Cristo.
De regreso a Jerusalén (tradición)
En el año 62, Santiago el Menor, guía de la Iglesia de Jerusalén y hermano de Judas, fue martirizado. El historiador Eusebio cuenta que los apóstoles y los parientes del Señor que aún vivían se reunieron para elegir a su sucesor, y escogieron a Simeón, otro hijo de Cleofás. La tradición coloca a Judas entre ellos, de regreso de sus viajes para acompañar a su familia y a su Iglesia.
Recordado en Armenia
El pueblo armenio honra a San Tadeo, junto con San Bartolomé, como los primeros apóstoles que les llevaron la fe. Algunos relatos orientales sitúan allí el martirio de Judas, cerca del monte Ararat, en tierras que entonces formaban parte del mundo persa. Un antiguo monasterio que lleva su nombre sigue en pie en el noroeste de Irán. Más sobre la devoción en el mundo.
Su martirio (tradición)
Como casi todos los apóstoles, Judas dio su vida por Cristo. La tradición sitúa su muerte en Persia hacia el año 65, a golpes de garrote o de hacha, que verás a menudo en sus imágenes y estampas. Sus reliquias fueron llevadas después a Roma y hoy descansan en la Basílica de San Pedro, bajo un altar del transepto izquierdo, junto con las de San Simón.